El espacio, la última gran frontera donde el hombre no ha puesto aún la bragueta. Cientos de civilizaciones follables quedan todavía por descubrir, el camino es largo y duro, muy duro, lleno de peligros y criaturas monstruosas, pero repleto también de placeres y criaturas deliciosas a las que transmitir toda nuestra saboduría. El destino de la humanidad está en estos hombres y en sus pollas.